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miércoles, 30 de abril de 2014

Mantente en pie


Nada  mejor  que reconocer que  con nuestras  fuerzas  no podemos  continuar  pues para  todo necesitamos la fortalleza de nuestro Padre Celestial para  poder continuar  cuando te encuentres  en  una situacion donde  crea que  ya no puedes  mantenerte  de pie es en ese momento  donde  debes recordar  que debemos  de vivir  de rodillas  para poder seguir en pie de guerra 

Aradecimiento


Agradece  a Dios por lo  bueno  y lo malo  puess de lo malo tambien aprendemos  aunque   la gente no te  aradezca  lo que aces  por  ellos  recuerda  que  la palabra de Dios  dice  dad sin esperar nada a cambio  tambien  nos dice  no pagar   a nadie  con la  misma moneda que  nos han paado a nosotros  ..  Agradece  a Dios  por todo <3

sábado, 30 de marzo de 2013

El poder de la oracion





Una mujer humildemente vestida, con un rostro que reflejaba sufrimiento y derrota, entró a una tienda. Se acercó al dueño y avergonzada, le preguntó si podía llevarse algunas cosas a fiadas. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.
El dueño, inflexible, le pidió que abandonara su tienda. Pero la mujer pensando en su familia continuó rogándole: ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda. El dueño se excusó diciendo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.
Cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer.
El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia, pero éste no le hizo caso.
Se dirigió a la mujer y le preguntó: ¿Tiene usted una lista de compra? Si señor, respondió ella.
Está bien, ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, se lo daré yo en comestibles.
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió en él. Luego temerosa, puso el pedazo de papel en la balanza.
Al hacerlo la balanza bajó de golpe, como si hubiera puesto sobre ella una roca o un pedazo de hierro. Los ojos del dueño y cliente se llenaron de asombro. Tal como había dicho, el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza, pero ésta no se movía, así que continuó poniendo más y más comestibles, pero como la balanza nunca se igualaba, no aguantó más y agarró el pedazo de papel para ver si había algún truco.
El dueño miró el papel y lo leyó asombrado. No era una lista de compra, era una oración que decía:
"Querido Señor, tú conoces mis necesidades, dejo esta situación en tus manos".
El dueño de la tienda le dio a la mujer todos los comestibles que había reunido y se quedó en silencio, mientras la mujer abandonaba la tienda.
“Solo Dios sabe cuánto pesa una Oración”